Cuando tu vida se desordena algo dentro de ti está creciendo

 


Crecimiento Personal Espiritual o Resistencia 

A veces creemos que una crisis llega para destruir algo en nuestra vida. Pero muchas veces llega para revelar algo que ya no podía seguir igual.


Las crisis no aparecen solo por lo que sucede fuera.
Aparecen cuando algo dentro de nosotros ha crecido… y la vida exterior ya no refleja quién somos ahora.


Entonces se produce una tensión.

Lo viejo intenta mantenerse.
Lo nuevo intenta nacer.
Y ahí aparece la crisis.
En medio de esa tensión aparece algo muy humano: la resistencia.

Porque casi nunca interpretamos una crisis como crecimiento espiritual y personal. La interpretamos como un fracaso, pérdida o error de la vida.


Cuando algo termina, la mente idealiza el pasado
Nos aferramos a que todo vuelva a ser como antes. Nos culpamos, buscamos culpables, buscar explicaciones urgentes, tomamos decisiones precipitadas, sin hacer una introspección profunda y nos da por querer reconstruir lo que se rompió.


Todo menos asumir que estamos en evolución, que nos ha llegado el momento de pasar página porque en ese constructo de vida anterior ya no estamos aprendiendo nada.


Cuando cambiamos, no solo cambian las circunstancias. Cambia la idea que tenemos de nosotros mismos.....Y eso asusta.


Por ejemplo....Si una relación termina, no solo perdemos a la persona. También se desarma la historia que teníamos sobre quién éramos en esa vida en relación.


Por eso a veces defendemos lo viejo, aunque sepamos que ya no encaja, aunque no nos hace felices., porque aparecen los miedos y las inseguridades. 


Ante un nuevo ciclo de vida que se nos abre, no podemos "ver" que va a pasar al no tener referencias y, la mente, que le gusta imaginar lo trágico, se imagina escenarios negativos: ¿Y si me equivoco?


Por eso las crisis tienen fases muy claras:

Desorden
De repente lo que parecía estable deja de funcionar: una relación, un trabajo, una forma de ver la vida. Sentimos confusión, miedo o incluso vacío y pérdida.


Vacío
Es el momento más incómodo. Todavía no sabemos hacia dónde vamos. Pero lo antiguo ya no encaja. Este espacio vacío no es un error del proceso. Es donde se reorganiza la conciencia.


En ese silencio interior empiezan a aparecer pequeñas señales: intuiciones que antes no veíamos, pensamientos nuevos, emociones que piden ser escuchadas y decisiones pequeñas que marcan otra dirección.


No suele ser un gran momento épico.
Más bien es un proceso sutil donde, poco a poco, la conciencia encuentra otra forma de ordenarse.


Reconfiguración
Poco a poco empezamos a ver con más claridad. Cambian nuestras prioridades, tomamos decisiones diferentes y nos empezamos a relacionar de otra manera con nosotros mismos y con los demás.


Las crisis no siempre vienen a quitarnos algo.
A veces vienen a liberarnos de una versión de nosotros mismos que ya se quedó pequeña.


La pregunta importante no es:
“¿Por qué me pasa esto?”


La pregunta que transforma una crisis es otra:
“¿Qué parte de mí está pidiendo nacer a otra realidad...para ser otra identidad?”


La respuesta no siempre llega de inmediato. Pero cuando dejamos de luchar contra el proceso y empezamos a observarlo, a escucharlo....., algo dentro de nosotros comienza a ordenarse.


La crisis deja de ser un enemigo y se convierte en un puente entre la vida que ya está terminando … y la vida que está empezado a expresarse. 
Un proceso natural de crecimiento espiritual.


(Escrito por Montse y Javi - Serena tu Mente y Habilidades para el Éxito)



Publicar un comentario

0 Comentarios