Cuando sentimos que nuestra pareja no nos quiere como necesitamos, algo dentro de nosotros se desordena.
Aparecen preguntas, dudas y una sensación profunda de vacío que muchas veces intentamos resolver mirando hacia el otro: lo que hace, lo que no hace, lo que debería cambiar.
Sin darnos cuenta, empezamos a colocar fuera de nosotros la clave de nuestro bienestar, como si nuestra paz dependiera de que la otra persona actúe de una determinada manera.
Sin embargo, hay un momento en el camino en el que esa mirada puede girar hacia dentro y abrir una comprensión diferente.
Desde ese lugar nace esta reflexión:
Nos encontramos cuando asumimos que somos libres de elegir con quien compartir el camino, elegir quien quiero ser y como reacciono.
Me encuentro cuando, frente al conflicto, busco aprender y mejorar, sin esperar que el otro cambie. Emprendiendo las acciones que reflejan que he aprendido la lección.
Se dice sencillo, pero no es fácil, porque la única garantía de éxito es tener fe en lo que sientes en tu corazón que es lo correcto, incluso cuando lo demás se pone en contra.
Pero es en esos momentos de oscuridad donde más podemos reconocer nuestra luz.

0 Comentarios
Comparte con nosotros Tu opinión. Gracias por participar en el blog.