Hoy por la mañana estaba tranquilamente observando a los pájaros.
Volaban de un lado a otro con una alegría admirable, sin mapas, sin planes aparentes y sin pedir permiso para ser exactamente lo que eran.
En un momento dado, un par de ellos se posaron en la mesa de la terraza, justo delante de mí. Se quedaron allí unos instantes, mirándome con esa mezcla de curiosidad y descaro que tienen los pájaros cuando parecen estar diciéndote:
¿Y tú qué haces ahí sentada? 😂
Y no sé si fue cosa de ellos, del silencio de la mañana o de algo que ya llevaba rato moviéndose dentro de mí, pero sentí de pronto una especie de clic.
Me puse a pensar en todas esas palabras que llevamos siglos repitiendo, en las cosas que pedimos, en aquello que creemos que necesitamos que venga de fuera para sentirnos completos…
Y entonces empecé a escucharlas de otra manera.
No como una petición.Como un reconocimiento.
Como si aquello que tantas veces buscamos fuera de nosotros pudiera, en realidad, comenzar por ser reconocido dentro.
Cogí papel y empecé a escribir.
No sabía muy bien qué estaba escribiendo. Solo iba siguiendo lo que aparecía.
Y así nació esto.
Inteligencia creativa:
Santifico mi nombre, mi cuerpo, mi respiración, mi alimentación y todo cuanto me rodea en este mundo y en todos los mundos.
Mi reino soy yo misma y cualquier lugar que habito, haciéndolo sagrado y lleno de luz.
La sabiduría y la inteligencia divina alimenta mi ser con el pan de la presencia, el pan del amor, con el pan de la respiración que llena mi pecho cada segundo de mi existencia... Y con el pan que alimenta al mundo.
Respiro profundo y siento como la vida se aviva dentro de mi y fuera de mi.
Toda deuda que un dia existió, material, económica, emocional, espiritual o de linaje... ya no existe.
Toda deuda que un dia existió, material, económica, emocional, espiritual o de linaje... ya no existe.
Ahora y siempre reconozco y santifico la Luz ajena y celebro el camino recorrido y el camino por recorrer con cualquier ser vivo, con gran alegría y liviandad.
Fortalezco mi chispa divina cada vez que aparece un dragón de prueba ante mi. Abrazo al dragón sin ningún temor y con gran astucia, para seguir creciendo y seguir elevando mi espíritu de Luz, sin que me queme.
La paz y la serenidad son mi escudo inteligente para que cualquier atisbo de oscuridad no resista ante mi y ella sola se disipe.
Fortalezco mi chispa divina cada vez que aparece un dragón de prueba ante mi. Abrazo al dragón sin ningún temor y con gran astucia, para seguir creciendo y seguir elevando mi espíritu de Luz, sin que me queme.
La paz y la serenidad son mi escudo inteligente para que cualquier atisbo de oscuridad no resista ante mi y ella sola se disipe.
Sigo mi caminar en este mundo o en otro, acompañada o en solitario, pero nunca sola, porque vive en mi la inteligencia creadora del Amor Universal.
¿Le has dado espacio para hacerlo?
Escrito por Montse V.

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