El otro día, tomando un café con una amiga, nos pusimos a filosofar sobre la vida. De esas charlas ricas que se van liando solas.
Hablábamos de por qué la gente —en general, así, como ente abstracto— descarta oportunidades brutales sin haberlas probado siquiera. Esas ideas que te iluminan la cara, que te traen ilusión, bienestar, aire fresco y la posibilidad real de generar una economía fluida y bonita.
Ella decía que era pura comodidad, que la mente es vaga por naturaleza. Yo defendía que era miedo disfrazado de prudencia, esa necesidad absurda de querer el mapa completo antes de dar el primer paso.
Estábamos ahí, tan a gusto, arreglando el mundo y analizando el comportamiento humano como si fuéramos sociólogas de cafetería... hasta que nos miramos a los ojos.
Se hizo un silencio y....
De repente, la risa.
Nos dimos cuenta de que llevábamos media hora hablando en tercera persona de algo que nosotras mismas hacemos día sí y día también. Cuántas chispas nos hemos apagado solas, cuántas señales hemos archivado en el cajón de "ya si eso otro día" por puras películas mentales.
Llegamos exactamente al mismo punto.... no importa si es por pereza o por miedo, el resultado es el mismo. Te quedas donde estás y te pierdes la aventura.
Así que hicimos un pacto ahí mismo.
Si pillas al boicoteador interno en plena acción, no se le discute: se le desactiva tomando acción.
Aunque sea un paso pequeño, un gesto mínimo que le diga a tu mente: "Gracias por el aviso, pero esta vez decido lanzarme y voy a ver qué pasa".
¿A ti también te ha pasado esto de estar analizando un patrón y darte cuenta de que te estás describiendo a ti misma? 😅
¿A ti también te ha pasado esto de estar analizando un patrón y darte cuenta de que te estás describiendo a ti misma? 😅
Escrito por Montse V.

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