Hola, caminante de luz. Mi nombre es Montse V.
Te doy la bienvenida a este espacio sagrado.

Siguiendo con nuestro pequeño recorrido por el cuerpo, nos adentramos ahora en el universo de nuestra mente y nuestro mundo interior.

Un territorio inmenso donde nacen los pensamientos, se entrelazan las ideas, despiertan las intuiciones y habitan recuerdos, emociones y sueños.

Vamos a contemplar con otros ojos este misterioso universo que nos acompaña y honrar la maravillosa capacidad que tenemos de imaginar, aprender, crear y transformar nuestra manera de mirar la vida.

Te invito a recorrerlo desde la curiosidad, el asombro y la gratitud.

Como te indiqué en las entregas anteriores, 
lee estos decretos con calma, siéntelos en el pecho, recítalos en voz alta o en el silencio de tu ser. Detente en aquellos que despierten algo en ti.

Quizás los interpretes espiritualmente o simplemente como una visualización. Tal vez los recites como una oración o, sencillamente, disfrutes de su lenguaje.

Si una imagen te ayuda a contemplar tu cuerpo con más cariño, si una frase te invita a cuestionar una vieja creencia o si descubres una manera distinta de relacionarte contigo, ya habrá cumplido su propósito.

Puedes cambiar las palabras, adaptarlas a tu manera de sentir o crear tus propias versiones.
Toma lo que resuene contigo, transforma lo que necesites y deja que cada destello encuentre su propio significado.

4- Mi mente y mi universo interior

Conciencia, conexiones, intuición y exploración

Decreto de Apertura, Sanación y Activación Biológica

Mis palabras son medicina pura 
Mis palabras son sabiduría 
Por eso, me dirijo a ti, mi querida mente subconsciente.

Sé con absoluta certeza que eres mi gran sanador interior, el guardián de mi milagro biológico. 
Sé que regulas con amor cada función vital de mi cuerpo y que tienes el poder de armonizar, revitalizar, renovar, regenerar y oxigenar cada célula de mi templo. 

Al escuchar mi voz, cada órgano de mi cuerpo se llena de luz ...y se alinea con el ritmo perfecto del universo.

En este instante de gracia, bendigo con infinita gratitud mi cuerpo físico, mi cuerpo energético y mi cuerpo astral y abro las puertas de mi conciencia para que la salud perfecta y la armonía de mi Ser comience a fluir:

Mi cerebro, el trono sagrado de mi conciencia, el santuario de mis pensamientos y mi gran laboratorio de ideas y posibilidades. Es el lugar donde puedo explorar lo conocido, aventurarme hacia lo desconocido y abrir caminos que antes no había imaginado. 

Es una extraordinaria red de conexiones infinitas, un espacio de aprendizaje, memoria, imaginación, creatividad y un receptor perfecto de la sabiduría cósmica y la inteligencia universal. 

En su interior, millones de neuronas participan en una danza de comunicación que me permite descubrir, comprender, recordar y crear nuevas perspectivas.
Es el centro desde donde se activa la salud, la renovación celular y el equilibrio total de mi templo. Mi mente encuentra momentos de calma, se nutre de la curiosidad y se expande con cada nueva experiencia.


Mi glándula pineal, el faro místico de mi templo y el portal sagrado de mi visión interior. Despierta, radiante y perfectamente activada, es la antena que me sintoniza con las frecuencias más puras de la sabiduría universal. En el misterio de la noche y en los ritmos de mi descanso, me recuerda la capacidad de escuchar mi intuición, explorar mis sueños y abrirme a aquello que todavía no comprendo. 

Produce la química perfecta para el descanso de mi cuerpo y la expansión de mi alma mientras duermo hacia terrirorios desconocidos. 

A través de este cristal sagrado y centro de misterio, mi intuición es clara, mis sueños son lúcidos y me permito contemplar lo invisible, escuchar mi sabiduría interior y descubrir nuevas formas de comprender la existencia.
 

Mi sistema nervioso, un árbol de luz centelleante, una red sagrada de hilos de oro que conecta mi espíritu con cada rincón de mi cuerpo. Es un cauce de inteligencia y comunicación, sensible, veloz y lleno de sabiduría.

A través de sus infinitas conexiones viajan la información y las sensaciones, permitiéndome percibir el mundo con asombro, comprender sus señales y responder ante la vida con calma, claridad y serenidad. 

Es el gran mensajero de mi templo, el puente invisible entre lo que siento, lo que percibo y la manera en que me expreso en el mundo.

Mi plexo solar,  es el sol central de mi poder personal y el faro de mi voluntad consciente. Es una hoguera divina de luz dorada que brilla con confianza, coraje y soberanía en el centro de mi ser. 

Aquí reside mi autoestima pura, la fuerza que transmuta los miedos en acción y la claridad para manifestar mis propósitos con determinación. 

Este sol interno irradia una energía que quema toda duda, permitiéndome brillar con luz propia, establecer límites con amor y habitar el mundo con la certeza absoluta de que Yo Soy digna, capaz, libre y, por ello, confio en mi!

Mis chakras, las ruedas y vórtices de energía sagrada que conectan mi ser con el infinito. Desde la raíz que me une a la Tierra hasta la corona que me abre al Cielo, cada uno de mis centros energéticos representa un espacio de conexión, conciencia y transformación.

Son puntos de encuentro entre mi cuerpo, mis emociones, mi mente y mi espíritu; portales simbólicos de vitalidad, sabiduría, amor, intuición y poder personal. 

Al imaginarlos libres y en equilibrio, siento cómo mi energía se expande y cómo la luz de mi mundo interior encuentra su expresión en mi vida.


Dentro de mí habita un universo infinito de ideas, imágenes, recuerdos, intuiciones y posibilidades.

Mi mente es un espacio de exploración, mi imaginación abre caminos y mi mundo interior me invita constantemente a descubrir nuevas perspectivas.

Agradezco la capacidad de aprender, cuestionar, soñar y transformar mis pensamientos. Me permito explorar lo desconocido sin necesidad de tener todas las respuestas.

Honro mi universo interior y me abro con curiosidad a todo lo que aún está por descubrir.

Gracias, por este cuerpo sagrado..., mi templo terrenal de luz.

Yo Soy Vida manifestada en cada respiro.
Yo Soy Luz expandida desde mi centro. 
Yo Soy fuerte, vital y eterna. 

Habito en una juventud constante, en una flexibilidad divina que danza con el cambio, y en una salud perfecta que inunda mi ser de alegría en cada instante de mi existencia. 

Mi cuerpo me escucha, mis células atienden mis palabras y mi ADN responde a mi decreto de amor.

Gracias por la salud perfecta que se perfecciona y se regenera en mí todo el tiempo: tanto en la vigilia del día mientras actúo y creo, como en el sagrado santuario de la noche mientras descanso y mis sueños tejen mi realidad. 

Hecho está, bajo la gracia divina y de manera perfecta. 

Dios habita en mí, la Fuente Divina es mi origen, y su luz inagotable fluye radiante por todo mi ser.

Haz clic en el siguiente enlace para ver la siguiente y última entrega de esta serie:


Escrito por Montse V.
Curadora de formaciones digitales.
Exploro y selecciono espacios de aprendizaje transparentes y llenos de valor para que cultives tus habilidades con total confianza y a tu propio ritmo