El yoga infantil como camino 
Para descubrir la calma, el movimiento y la alegría

Si miras a tu alrededor, quizás también tengas la sensación de que los niños de hoy van demasiado  de prisa. 

Entre los horarios escolares, los deberes, el uso de las pantallas y la falta de juego al aire libre, muchos pequeños crecen rodeados de estímulos y con muy pocos espacios para detenerse.

Y cuando el cuerpo y la mente no encuentran ese espacio para descansar, a veces aparecen señales que nos hablan de ello:
Miedos.
Enfados.
Inquietud.
Problemas para concentrarse.
Necesidad constante de estar haciendo algo.

Quizá por eso, más que nunca, los niños necesitan lugares donde puedan aprender algo que parece sencillo, pero que puede acompañarlos durante toda su vida:

Parar.
Respirar.
Escuchar su cuerpo.
Reconocer cómo se sienten.
Soltar aquello que les pesa.
Y descubrir que no pasa nada por bajar el ritmo.

Un refugio para aprender a estar
El yoga infantil puede convertirse en mucho más que una actividad física. Cuando se adapta al mundo de los niños, el yoga puede entrar por una puerta maravillosa: el juego.

A través del movimiento, la música, los cuentos, la imaginación y la fantasía, los pequeños pueden acercarse a la respiración, la atención plena y la relajación de una forma natural, sin exigencias y sin necesidad de entender conceptos complicados.

Un niño quizá no quiera sentarse a meditar durante veinte minutos.
Pero puede convertirse en una mariposa.
En un árbol.
En un elefante.
En un dragón que respira.
Puede imaginar que viaja en un tren, que atraviesa un bosque o que juega con las olas del mar.

Y mientras juega, quizá esté aprendiendo algo mucho más profundo:
A habitar su propio cuerpo.
A escucharse.
A respirar.
A reconocer cuándo necesita parar.

Y poco a poco, a descubrir dentro de sí un lugar al que siempre podrá regresar.

 
💚 Quizá tú puedas acompañarlos

Si te encantan los niños y sientes que te gustaría hacer algo que contribuya a su bienestar, quizá alguna vez hayas pensado en aprender herramientas que te permitan acompañarlos de una manera diferente.

No necesariamente tienes que buscar una profesión nueva.
A veces se siente el deseo de aprender.
De ampliar tus conocimientos.
De acompañar a tus hijos con estos espacios de autoconocimiento.
De descubrir una actividad que tenga sentido para ti.
Y otras veces, ese aprendizaje puede abrir una puerta inesperada hacia un nuevo proyecto profesional.

Por eso hoy quiero compartir contigo una formación online que me ha parecido especialmente interesante:

Una formación pensada para aprender a guiar sesiones de yoga dirigidas a pequeños de entre 2 y 12 años, utilizando el juego, la música, el movimiento, la respiración y la imaginación como caminos para acercarlos al bienestar.

Puedes realizarla desde casa, a tu propio ritmo, y descubrir diferentes recursos para crear experiencias adaptadas a las necesidades de los niños.


🧘‍♀️ Enseñar jugando: un viaje por el mundo del yoga infantil

Una de las cosas que más me ha llamado la atención de esta formación es que plantea el yoga infantil desde un lugar muy cercano al universo de los niños.

Aquí el yoga no necesita ser rígido.
No necesita convertirse en una clase llena de exigencias.

Puede ser juego.
Puede ser música.
Puede ser imaginación.
Puede ser un cuento.
Puede ser una aventura.
Y también puede ser un pequeño refugio de calma.

La formación comienza acercándote a la filosofía del proyecto Yoga Maya Kids, explicando qué es el yoga y cómo podemos transmitir sus principios a los niños de una manera comprensible para ellos.

También aprenderás a comprender cómo se estructura una clase de yoga infantil y conocerás pautas pedagógicas para acompañar a los pequeños durante las sesiones.

Se aborda también la preparación del espacio, la creación de rincones de calma y la adaptación de las actividades a diferentes necesidades.
Porque cada niño es diferente.

Y aprender a observar esas diferencias también forma parte de acompañar.

🎵 El ritmo y el juego como camino

La música puede transformar por completo la energía de una clase. Por eso, otro de los bloques de la formación está dedicado al ritmo, el juego y el calentamiento.

Aprenderás a utilizar música más enérgica o más tranquila dependiendo del momento y descubrirás diferentes canciones y propuestas para acompañar las sesiones.

También encontrarás dinámicas de juego pensadas para despertar la alegría y la participación de los niños.

Juegos de risoterapia.
El peluche bailón.
La tormenta.
Y otras actividades que convierten el movimiento en una experiencia divertida.

Porque cuando un niño disfruta, aprende de una manera diferente. Y mientras juega, también puede estar desarrollando su coordinación, su conciencia corporal y su capacidad para relacionarse con los demás.


El cuerpo en movimiento: Posturas (Asanas) y Cuentos mágicos

Aquí te conectas con uno de los lenguajes que mejor entienden los niños: la fantasía.

Aprenderás a enseñar diferentes posturas o asanas utilizando juegos y temáticas relacionadas con el mundo que les rodea.

Los medios de transporte.
Los árboles.
Los trenes.
Los animales.
Los cangrejos rebeldes.

El movimiento puede convertirse así en una aventura.

También descubrirás dinámicas en pareja que ayudan a fomentar el compañerismo y la cooperación.
Y quizá una de las partes más bonitas sea aprender a unir las posturas dentro de historias.

Porque un niño puede estar estirando y trabajando su flexibilidad mientras, en su imaginación, se convierte en el protagonista de un cuento.

Una rana gigante.
Un paseo por el parque.
Un viaje fantástico.

Y sin darse cuenta, el aprendizaje ocurre mientras juega.

🌬️ El arte de respirar concientemente

Respirar es algo que hacemos desde que nacemos.
Pero aprender a observar nuestra respiración puede convertirse en una herramienta maravillosa.
También para los niños.

En esta parte de la formación descubrirás diferentes técnicas de respiración adaptadas a ellos y presentadas a través del juego.

Para activar y llenar de energía:

🐘 jugar a ser elefantes.
🐉 imaginar que somos dragones.
🦁 respirar como leones.
🐟 realizar divertidas actividades relacionadas con el mundo de los animales.

Para calmar y relajar:

🌿 el juego de los cinco dedos.
🐝 el abejorro.
🎈 el globo.
🧸 utilizar un pequeño peluche sobre la tripita para observar cómo sube y baja con cada respiración.

Y también aprenderás técnicas para ayudarles a encontrar equilibrio y regresar a ese punto de calma cuando lo necesiten.

Porque quizá una de las cosas más valiosas que podemos enseñar a un niño es que su respiración siempre puede ser un lugar al que regresar cuando se siente en un estado de caos.

🕊️ Cuando llega el momento de parar

Después del movimiento viene la quietud. Y ahí aparece otra parte preciosa del yoga infantil: la posibilidad de aprender a estar.

La formación introduce recursos relacionados con la meditación, el mindfulness y la expresión consciente, siempre adaptados al lenguaje de los niños.

A través de juegos, masajes, dinámicas con pelotas o propuestas como la conocida botella de la calma, los pequeños pueden comenzar a acercarse a la atención plena de una manera sencilla.

También encontrarás visualizaciones guiadas con audios, actividades como pintar mandalas y una introducción a mantras y mudras.

Todo ello pensado para crear momentos en los que el niño pueda bajar el ritmo y conectar consigo mismo.

Porque enseñar a parar no significa enseñar a estar quieto sin más. Significa ofrecer la oportunidad de sentir.



🌱 Lo que vas a sembrar en ellos

Quizá esta sea una de las partes que más me gustan de todo este camino. Porque cuando acompañas a un niño, nunca sabes exactamente hasta dónde llegará una pequeña semilla.

Una respiración que aprende hoy.
Una canción que recuerda mañana.
Una herramienta que quizá utilice dentro de unos años cuando se sienta nervioso.
Un momento de silencio que le enseñó que no pasa nada por parar.
Un juego que le ayudó a descubrir su cuerpo.
Una experiencia que le enseñó a respetar a los demás.

Cada una de esas pequeñas cosas puede quedarse dentro.

Al guiar tus clases, podrás trabajar aspectos como: La atención y la concentración.

La liberación de tensiones a través del juego.
La creatividad.
El equilibrio y la coordinación.
La conciencia corporal.
El reconocimiento de los propios límites.
La escucha.
La memoria.
El compañerismo.
La empatía.
El respeto hacia los demás.
La toma de decisiones y la autonomía.

Y quizá lo más bonito de todo:
Ofrecerles herramientas de bienestar que puedan llevar consigo durante toda su vida.

Aprender a adaptarse a cada niño y a cada espacio

No todos los lugares son iguales.
Ni todos los grupos.
Ni todos los niños.

Por eso también aprenderás a adaptar las propuestas a diferentes entornos y circunstancias.

Podrás descubrir recursos para trabajar en espacios educativos, utilizar sillas cuando sea necesario o desarrollar actividades en lugares más pequeños.

El curso también incluye materiales para ayudarte a preparar tus propias sesiones, como canciones de calentamiento y plantillas con propuestas reales.

De esta manera, no tendrás que comenzar desde cero cada vez que quieras preparar una clase.

La formación se actualiza con nuevas ideas y técnicas y, al finalizar, recibirás un certificado de asistencia descargable.


🧘‍♀️Conoce a tu guía en este viaje

Detrás de este proyecto está María Nicolás Lajarín, una mujer sensible que lleva practicando yoga y meditación desde los 22 años. 

María es madre, una buscadora incansable de la paz interior y, actualmente, dirige su propia escuela de yoga infantil en España.

Cuenta con prestigiosas certificaciones internacionales (como instructora registrada en Yoga Alliance y especialista en reducción del estrés), además de formarse en psicología positiva.

María ha volcado toda su experiencia práctica en este curso para enseñarte a conectar con los niños desde el corazón y transmitirles esa energía tan especial que se siente cuando juegas con un propósito.

🌸 Mi mirada como curadora

Hay formaciones que llaman mi atención por lo que enseñan. Y hay otras que me hacen detenerme un poquito más. Esta pertenece a ese segundo grupo.

Me gusta especialmente porque no presenta el yoga infantil únicamente como una sucesión de posturas.
Lo plantea como un camino que reúne movimiento, respiración, juego, creatividad y calma.

Y creo que, en un mundo que muchas veces les pide a los niños correr demasiado pronto, ofrecerles un espacio donde puedan parar, respirar y simplemente ser niños tiene un valor enorme.

Por eso he querido compartir esta formación contigo.
Porque quizá no se trata solamente de aprender a dar clases de yoga.

Quizá se trata también de aprender a acompañar a un niño para que descubra algo que podrá llevar consigo durante toda su vida: la capacidad de parar, respirar y volver a sí mismo.

🌷 ¿Te imaginas ya siendo parte de este camino?

Imagina terminar una clase y observar cómo un grupo de niños vuelve a casa un poquito más tranquilo.

Quizá alguno ha aprendido una respiración que le ayudará cuando se sienta nervioso.
Quizá otro ha descubierto que puede expresar lo que siente.
Quizá otro ha aprendido a escuchar a un compañero.
Quizá simplemente han pasado una hora jugando, riendo y disfrutando.

Y quizá eso también sea una forma de sembrar.
Una pequeña semilla de bienestar.
Una semilla que no sabemos hasta dónde llegará.

Si sientes que este camino resuena contigo y te gustaría aprender a guiar experiencias de yoga para niños, puedes consultar el precio actualizado en la moneda de tu país, así como las opciones de pago disponibles.

👉 Consulta aquí todos los detalles de inscripción al Curso.

Una vez completado el proceso de inscripción, recibirás en tu correo electrónico las instrucciones necesarias para acceder a la formación.

Una última reflexión
A veces pensamos que para cambiar el mundo necesitamos hacer algo enorme.Y quizá no.

El cambio también empieza de formas mucho más pequeñas.

En una clase.
En una respiración.
En un niño que aprende a cerrar los ojos y descubrir que dentro de él existe un lugar tranquilo.
En una persona adulta que decide acompañarlo.

Porque quizá enseñar yoga a un niño no consiste solamente en enseñarle a hacer una postura, consiste en regalarle una herramienta que, algún día, cuando la vida vaya demasiado deprisa, pueda recordar.

Parar.
Respirar.
Sentir.
Y volver a sí mismo.

Y eso, querida lectora, me parece una semilla preciosa para plantar en la infancia. 


Recomendado por Montse V. 
Curadora de formaciones digitales 
(Selecciono y recomiendo formaciones digitales para que inviertas con confianza y sin perder tiempo)