¿Merece la pena de verdad poner el foco en la queja o preferimos recuperar el mando?

A veces pensamos que quejarnos es simplemente soltar rabia o desahogarnos un poco, pero lo que reflexiona Héctor en este vídeo tan potente que te dijo más abajo, va muchísimo más allá.

Cuando nos instalamos en la protesta continua, le estamos mandando una señal clarísima a nuestra mente: "yo no puedo hacer nada con esto, el problema está afuera".

Y claro, cuando tu cerebro siente que no tienes el control, se activa en modo alerta total para protegerte. Ahí es donde entran los pensamientos en bucle, el miedo y ese agotamiento que nos deja fritos.

No se trata de tragarse las cosas o hacer como si todo fuera perfecto, sino de no regalarle tu poder a lo que pasa fuera.

¡Oído consciente! y Atención plena en 1 minuto


En palabras llanas......Cuando nos instalamos en el "ay, qué mal todo", le entregamos las llaves de nuestra vida al entorno. Te quedas ahí esperando a que las cosas cambien solas y, mientras tanto, tu energía se va por el desagüe.

Al final, asumir tu parte no es culparte de nada, es todo lo contrario: es darte cuenta de que la sartén por el mango la tienes tú. 

Aunque afuera haya tormenta, tú decides si te mojas, si sacas el paraguas o si te pones a bailar bajo el agua. Ahí es donde vuelve la luz, el aire fresco y las ganas de mover ficha.


Escrito por Montse V.
Curadora de formaciones digitales.
Exploro y selecciono espacios de aprendizaje transparentes y llenos de valor para que cultives tus habilidades con total confianza y a tu propio ritmo.